Desde Jazminos, nuestra misión es dar a conocer 
la influencia árabe que habita en nuestra cultura 
y reforzar los vínculos con el entorno rural. Los sabores aportan valor e identidad, el gran atractivo de sus mesas y las costumbres entorno a comer, hacen que lo político y religioso no exista cuando el pan ejerce como vínculo de unión. A través de él, es una bonita forma de compartir, mantener viva la conexión y reflexionar hacia dónde vamos.

Los Inicios

Después de trabajar en cocinas de vanguardia en El País Vasco, Paula Sandoval (Barcelona, 1995) decidió viajar a Palestina para reencontrarse con el origen
de la cocina mediterránea, con la que creció y que a la vez, sentía muy lejos. Junto a su padre, apasionado de la cocina y de alma árabe, emprendieron un viaje por Oriente Medio que le llevó a echar raíces y a encontrar la dulce herencia culinaria que su bisabuela le había dejado.

 

 

Alrededor de 2019, atravesaron Palestina, Líbano, Turquía y Marruecos juntos. Buscando recetas cotidianas a partir de alimentos básicos cocinados al carbón, como eje de unión entre ambas cocinas. Y así fue como regresó, fascinada por su habilidad manual de esculpir la materia haciendo de sus platos auténticas obras de arte. Entendiendo así la cocina árabe como parte de nosotros y el fuego como centro de ésta, decidió volver a Euskadi, cumbre de la gastronomía y amantes de la parrilla, a ofrecerle a la ciudad lo que existe dentro y fuera de cada plato.

 

 

La nueva apertura en Barcelona, significa el regreso de Paula a su ciudad natal tras 10 años en Euskadi. La propuesta que acerca a la ciudad está pensada para compartirlo todo regado de vinos artesanos del país.

(2019-Hoy)

Jazminos siempre ha sido una manera de entender la cocina, desde la gente y los viajes. Paula Sandoval, no nativa de países árabes, se permite mezclar todo tipo de técnicas de cocinado y recetas que aprendió en distintos países. Ella decidió poner en valor la libertad de improvisar a partir de los ingredientes y su experiencia con ellos, sin necesitar la tradición para sazonar los platos con historia, cariño y respeto. Sin disfrazar, con el toque justo de especias, acerca a la ciudad una propuesta de comida callejera con la que disfrutar de sabores frescos.

 

Aquí encontraréis recetas compartidas entre culturas, llenas de identidad y diálogo, de pasado y de futuro a través de las técnicas de cocinado que su legado nos ha dejado y que forman parte de la cocina actual. Sazonamos, escabechamos, deshidratamos… Empleamos infinidad de técnicas que con su paso por nuestra tierra, generosamente nos las dejaron.

 

“No quería cocinar nada que pudiera alejarnos de lo que somos, y eso es todo lo que servimos. La cocina, el vino, el espacio y todos los elementos que lo hacen ser, no existirían sin las personas que tejieron esta red, y así fue como compartí este viaje que para mí fue tan necesario”.

Manifesto

A menudo, necesitamos tener cerca a personas que estudian y miran hacia el cambio que necesitamos cómo sociedad entorno a la comida y la bebida, para seguir sumándonos al compromiso y al arte de cocinar desde esta mirada.

 

Sandor, en El arte de la fermentación, nos recuerda la importancia de la comida más allá de ser un sustento y una enorme fracción de nuestra cultura y del contexto en el que existimos. La responsabilidad que debemos adquirir, en nuestro caso a mayor escala, es en crear una red de relaciones con personas que nos permitan no perder la fuente de nuestros alimentos. El pequeño gesto diario, a través de la elección de los productos que van a la mesa, podremos seguir generando cultura y cultivo. Cuidándolo como parte integral de nosotros y del mundo que nos rodea.

Desde Jazminos, nuestra misión es dar a conocer 
la influencia árabe que habita en nuestra cultura 
y reforzar los vínculos con el entorno rural. Los sabores aportan valor e identidad, el gran atractivo de sus mesas y las costumbres entorno a comer, hacen que lo político y religioso no exista cuando el pan ejerce como vínculo de unión. A través de él, es una bonita forma de compartir, mantener viva la conexión y reflexionar hacia dónde vamos.

Los Inicios

Después de trabajar en cocinas de vanguardia en El País Vasco, Paula Sandoval (Barcelona, 1995) decidió viajar a Palestina para reencontrarse con el origen
de la cocina mediterránea, con la que creció y que a la vez, sentía muy lejos. Junto a su padre, apasionado de la cocina y de alma árabe, emprendieron un viaje por Oriente Medio que le llevó a echar raíces y a encontrar la dulce herencia culinaria que su bisabuela le había dejado.

 

 

Alrededor de 2019, atravesaron Palestina, Líbano, Turquía y Marruecos juntos. Buscando recetas cotidianas a partir de alimentos básicos cocinados al carbón, como eje de unión entre ambas cocinas. Y así fue como regresó, fascinada por su habilidad manual de esculpir la materia haciendo de sus platos auténticas obras de arte. Entendiendo así la cocina árabe como parte de nosotros y el fuego como centro de ésta, decidió volver a Euskadi, cumbre de la gastronomía y amantes de la parrilla, a ofrecerle a la ciudad lo que existe dentro y fuera de cada plato.

 

 

La nueva apertura en Barcelona, significa el regreso de Paula a su ciudad natal tras 10 años en Euskadi. La propuesta que acerca a la ciudad está pensada para compartirlo todo regado de vinos artesanos del país.

(2019-Hoy)

Jazminos siempre ha sido una manera de entender la cocina, desde la gente y los viajes. Paula Sandoval, no nativa de países árabes, se permite mezclar todo tipo de técnicas de cocinado y recetas que aprendió en distintos países. Ella decidió poner en valor la libertad de improvisar a partir de los ingredientes y su experiencia con ellos, sin necesitar la tradición para sazonar los platos con historia, cariño y respeto. Sin disfrazar, con el toque justo de especias, acerca a la ciudad una propuesta de comida callejera con la que disfrutar de sabores frescos.

 

Aquí encontraréis recetas compartidas entre culturas, llenas de identidad y diálogo, de pasado y de futuro a través de las técnicas de cocinado que su legado nos ha dejado y que forman parte de la cocina actual. Sazonamos, escabechamos, deshidratamos… Empleamos infinidad de técnicas que con su paso por nuestra tierra, generosamente nos las dejaron.

 

“No quería cocinar nada que pudiera alejarnos de lo que somos, y eso es todo lo que servimos. La cocina, el vino, el espacio y todos los elementos que lo hacen ser, no existirían sin las personas que tejieron esta red, y así fue como compartí este viaje que para mí fue tan necesario”.

Manifesto

A menudo, necesitamos tener cerca a personas que estudian y miran hacia el cambio que necesitamos cómo sociedad entorno a la comida y la bebida, para seguir sumándonos al compromiso y al arte de cocinar desde esta mirada.

 

Sandor, en El arte de la fermentación, nos recuerda la importancia de la comida más allá de ser un sustento y una enorme fracción de nuestra cultura y del contexto en el que existimos. La responsabilidad que debemos adquirir, en nuestro caso a mayor escala, es en crear una red de relaciones con personas que nos permitan no perder la fuente de nuestros alimentos. El pequeño gesto diario, a través de la elección de los productos que van a la mesa, podremos seguir generando cultura y cultivo. Cuidándolo como parte integral de nosotros y del mundo que nos rodea.